
Autorretrato |
Edward Sheriff Curtis (1868-1952) nació en Wisconsin (EE.UU.). Siendo adolescente, su familia se mudó al suroeste de Minnesota, donde empezó a interesarse por la fotografía construyendo sus propias y básicas cámaras, y aprendiendo de los libros los rudimentos de la fotografía. En 1891, Curtis se fue a vivir a Seattle e inició su carrera comercial como retratista de la élite social de la ciudad. Aficionado a la escalada y a las exploraciones por el salvaje territorio americano, Curtis viajó por el noroeste del país fotografiando paisajes, especialmente en el área alrededor del Mount Rainier. Sin embargo, no llegó a destacar como paisajista y fueron los retratos y la exhaustiva documentación gráfica que realizó sobre las costumbres, artesanía y modo de vida de los indios americanos lo que le acabaría dando fama.
En 1899, Curtis formó parte de la Harriman Expedition a Alaska. A lo largo de la expedición se ejercitó con los métodos de trabajo científicos y se enriqueció especialmente con el aprendizaje de las técnicas de campo que luego usaría para su propia investigación con los indios. A su regreso, empezó a documentar un amplio abanico de culturas indias y se obsesionó compulsivamente en el registro de la vida cotidiana de los Nativos Americanos, que él creía que estaban a punto de desaparecer. Curtis se hizo famoso con su proyecto después de ser presentado al presidente Theodore Roosevelt en 1903, que a su vez le presentó al banquero John Pierpont Morgan, quien sería, al poco tiempo, el mecenas del fotógrafo y el motor económico y social que impulsaría la gran obra que Curtis acababa de iniciar y que no finalizaría hasta casi treinta años más tarde, con la publicación del volumen número 20 de su colosal obra. |