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Navidad en Viena, entre Sisí y el diseño Por Joan Biosca |
Entre la Viena Imperial, la capitalina del Imperio austrohúngaro de los oropeles, los palacios, las emperatrices romanticonas y las triunfantes marchas militares y la Viena de hoy, en la que los delicados valses y los compases de Strauss sólo son escuchados por los turistas a la búsqueda de sentimentalismos añejos, existen grandes diferencias. Muy atrás quedó la época en la que el Danubio era azul y las historias palaciegas eran rosas. Hoy Viena vive inmersa en el frenético siglo XXI y escucha música disco. El Danubio, todo el mundo sabe, que nunca más será azul y los únicos caballos que adornan la fisonomía de la capital austriaca son los de las calesas que pasean turistas y los de los héroes de antaño, que siguen cabalgando bajo el cielo vienés conmemorando gestas antiguas. Hoy la gesta de Viena es la valentía y el empuje de docenas de nuevos diseñadores que han cambiado las heroicidades bélicas por otra heroicidad, la de hacerse un lugar en el mundo a base de innovación y creatividad.
Viena, como ocurre con otras capitales europeas, sigue explotando el esplendor de su pasado para atraer millares de turistas hacia sus palacios, sus avenidas grandilocuentes flanqueadas por señoriales edificios y, como no podía ser de otra manera, hacia las tiendas con solera decimonónica. Las mismas que unos cuantos años atrás ostentaban junto a su nombre el escudo real y el rótulo: Proveedores Oficiales de la Casa Real. Ya no existen proveedores oficiales de apenas nada, por más que los turistas se empeñen en comprar unos pastelillos en una famosa pastelería. Lo que sí existe es una miríada de nuevas tiendas salpicando la geografía vienesa. Tiendas regentadas por diseñadores que intentan hacerse con un hueco en el duro mundo del diseño innovador. Tiendas en las que encontrar lámparas de inspiración imposible, sofás hechos a medida, muebles nacidos de la imaginación de un cliente y desarrollados por alquimistas del diseño, ropa surgida de la necesidad de expresar una opinión sobre el mundo o el entorno. Artistas que en un rincón de su tienda forjan piezas de alfarería recreadas en diseños arcaicos, tapizan sillones en colores inimaginables o cortan telas para formar un vestido exclusivo, a veces, eso sí, a precios exclusivos.
Viena, cuando se acerca la Navidad, vive inmersa en una atmósfera atemporal, una atmósfera que le confiere el aire de tierra de nadie y tiempos irreconocibles. Viena estalla, durante el Adviento, en una sinfonía de agradable digestión. Paseando por esta romántica ciudad da la impresión que vive sumergida en una dualidad intemporal. El viajero que se deje llevar por sus pasos sin ninguna intencionalidad ni objetivo, terminará por tropezar con lo que aparentemente son mundos antagónicos viviendo en perfecta armonía. Mundos paralelos de hedonismo arquitectónico, gastronómico, musical… Viena baila perpetuamente un vals que se escribe a sí mismo con cada compás, con cada giro de la pareja de bailarines. Pasado y futuro abrazados y girando en vertiginoso baile. Lo curioso es que la danza tiene ritmo, cadencia, consistencia. Aunque a los vieneses “respetables” se les antoje que su ciudad cambia demasiado rápido y digieran fatal los nuevo edificios que surgen a orillas del canal del Danubio. El Imperio de las pompas y las emperatrices melifluas desapareció para no volver, y el nuevo imperio surge bajo sus pies a cada instante. Ese es el imperio del futuro, el que sin olvidar el pasado reconoce nuevos horizontes en los que expandirse y desarrollarse. Un imperio que surge no de iniciativas y conspiraciones palaciegas si no que lo hace de iniciativas particulares, a veces auxiliadas por la municipalidad, por asociaciones o simplemente por la garra de quienes sin caballos ni marchas rimbombantes perfilan el futuro de una ciudad que ha dejado atrás el pasado y mira de frente y con la cara muy alta el futuro que se le ha venido encima.
Restaurantes de diseño con comida de diseño comparten calle con históricas tabernas populares en las que comer un gulash se convierte en un acto casi religioso. Cafés históricos son reconvertidos en modernas cafeterías que, sin olvidar sus raíces, proponen menús de difícil clasificación. Claro que aún es posible perderse por esa Viena de Sisí, bailar valses y asistir a la ópera con vestido largo, traje oscuro y escote vertiginoso. Pero el turista que viaje en estas fechas a Viena haría bien en preveer la compra anticipada para disfrutar de un musical al mejor estilo de los que estos mismos días pueden verse en la calle 42 de NY. No es difícil encontrar entradas para la ópera, aún lo es menos lograr una buena butaca en una sala de conciertos, pero será necesaria mucha perseverancia y anticipación para hacerse con un rinconcito desde el que disfrutar, entre otros espectáculos, de "El baile de los Vampiros" la adaptación musical de la célebre película de Román Polanski que las últimas semanas causa sensación entre la sociedad vienesa.
Viajaba por primera vez a Viena con el espíritu previamente derrotado, imaginando que deambularía durante unos días inmerso en una ciudad decadente, cuajada de palacios barrocos y acechado perpetuamente por el espíritu de la emperatriz más cinematográfica de la historia y, felizmente, tropecé con una ciudad que se reinventa cada día a sí misma. Y, no sólo eso, una ciudad que tiene el orgullo de que es su ciudadanía quien la reinventa. Desde la controversia, desde el diálogo no exento de puntos de vista antagónicos. Una ciudad que ya no es capital de ningún Imperio, ni falta que le hace. Ahora sólo me queda esperar la llegada de la primavera, regresar a Viena y, sin que el gélido aire que llega del Danubio en diciembre me congele las ansias exploradoras, pasearla como hay que reconocer las ciudades. Sin mapa, sin brújula, sin objetivos. Caminarla y dejarme enamorar por sus silencios y sus bullicios, su presente y, por qué no… también su pasado.
Mercadillo del Adviento en Am Hof: www.kunsthandwerksmarkt.at
Mercadillo navideño tradicional: www.altwiener-markt.at Mercadillo Nostálgico de Navidad: www.praterservice.at Aldea navideña en la Plaza de María Teresa: www.weihnachtsdorf.at Aldea Navideña en el Parque del Palacio Belvedere: www.weihnachtsdorf.at
Mercadillo Navideño de Spittelberg: www.spittelberg.at
Aldea Navideña del Campus Universitario: www.weihnachtsdorf.at Mercadillo de Cultura Y Arte del Palacio Schönbrunn: www.weihnachtsmarkt.co.at
Más información sobre los mercados Navideños en Viena Más información sobre los mercados Navideños en Austria
• Shopping y diseño Información sobre lo último en tiendas: www.7tm.at
Hotel Altstadt
“Forma parte de la vida de los vagabundos el despertarse en las ciudades de las que uno no se puede acordar y en las habitaciones con las que uno no está familiarizado.” Esta cita del famoso escritor de viajes Reinhold Schneider se ha convertido en el lema del Hotel Altstadt, un hotel emblemático que le otorga un incentivo más de romanticismo a una escapada a Viena.
Situado en Spittelberg, una de las zonas más añejas y eclécticas de Viena en el corazón del distrito 7, este edificio se ha transformado de mansión señorial a hotel de diseño. Sus amplias y confortables habitaciones, con decoración exclusiva, así como la filosofía de la gerencia y los acogedores salones comunes hacen de este hotel un lugar perfecto para el alojamiento en la capital austriaca. Más información www.altstadt.at • Dónde comer
Café Museum - www.planet-vienna.com/spots/cafe_museum/cafe_museum.htm Kulinarium7. Restaurante, bodega y tienda - www.kulinarium7.at Holy Moly - www.wien.info/en/lifestyle-scene/in-places/holy-moly Österreicher im Mak. Restaurante del MAK - www.oesterreicherimmak.at
• Cómo ir
Austrian Airlines opera desde Barcelona dos veces por semana.
Fly Niki enlaza Viena con varias ciudades españolas, y diariamente desde Barcelona.
• Más información Viena/Austria Turismo de Viena - www.wien.info |