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Isla Mauricio, una isla irreal |
dónde dormir |
Inaugurado el 30 de enero de 1998, The Residence Mauritius ha recreado la atmósfera elegante y festiva de la isla de los años veinte. Situado en un terreno de diez hectáreas, en la costa Este, ha logrado armonizar la modernidad y la tradición. En un decenio, The Residence Mauritius ha pasado a ser considerada una de las joyas de la hostelería internacional y uno de los hoteles más emblemáticos de la isla. Buena prueba de ello es el premio al Mejor Hotel Vacacional de Mauricio obtenido por The Residence Mauritius en la edición 2009 de los CondeNast Traveller Readers Awards del Reino Unido. El hotel también ha alcanzado la 13ª posición en el ranking de mejor hotel de Oriente Medio, África y Océano Índico.
Una playa de dos kilómetros de arena blanca e inmaculada delimitada por exuberantes jardines tropicales, un ambiente refinado y deliciosamente nostálgico inspirado en antiguas plantaciones, su servicio de mayordomo digno del servicio de los palacios de antaño... son sin duda, algunos de los componentes que han contribuido al éxito del hotel.
Revivir la fastuosidad de los palacios de otra época, éste fue el reto que se propusieron los creadores de The Residence Mauritius. Todo ha sido perfectamente estudiado para transmitir el concepto “arte de vivir” tanto a través del estilo arquitectónico como de la decoración y la calidad de sus servicios, entre los que hay que destacar el de un mayordomo asignado a cada habitación que se ejercerá de perfecto anfitrión a lo largo de la estancia en el hotel, ocupándose personalmente de todos los detalles, necesidades y caprichos que pueda tener el huésped para convertir su estancia en el The Residence Mauritius en una experiencia única, desde deshacer las maletas, hasta encargarse de organizar una cena íntima en la habitación en la que no faltará una decoración romántica y exclusiva.
Emulando el estilo de las casas coloniales del siglo XIX, este hotel de lujo cuenta con 135 habitaciones muy espaciosas -la más pequeña mide 54 m2- y 28 suites (de 86 m2 a 164 m2). Amplios balcones se abren a los verdes jardines decorados con múltiples especies de flores y, como telón de fondo, el turquesa de la laguna. De inspiración colonial, la decoración evoca dulzura y arte de vivir. Destaca la ausencia de color; los blancos se juntan con los tonos crudos y tostados, las baldosas y alfombras exhiben sus tonos arena creando toda una sinfonía tamizada por un abanico de luces y sombras cuando el sol se filtra por las persianas. Las terrazas, equipadas con mobiliario de teca y parasoles de algodón son una continua invitación a disfrutar del paisaje del océano y del rumor del mar desde la tranquila intimidad.
La sofisticación sutil en el cromatismo dominante de toda la decoración, en la que imperan los relajantes claroscuros beiges y blancos, también está presente en la indumentaria del personal del hotel: largos vestidos superpuestos color arena o saris de seda en tonos naturales para las mujeres; pantalones y chalecos de lino puro, para los hombres; cascos coloniales, camisas y shorts beiges para los chicos de la playa y personal de seguridad. Todo un equipo humano que discreta y profesionalmente velan por la tranquilidad de los huéspedes.
El Hotel se enorgullece también de su arte culinario, cuya sinfonía de delicados aromas, sabores y colores puede ser apreciada en cualquiera de sus tres exclusivos restaurantes. The Dining Room, construido completamente en madera de teca y ubicado al lado de la piscina, invita a descubrir los mil y un sabores de una cocina refinada a través de su selecto menú.
The Verandah sirve ligeros almuerzos alrededor de la piscina o sobre la playa. The Plantation, réplica de una antigua plantación ubicada a pie de playa, ofrece una exquisita selección de mariscos y de alimentos y especias locales. Es también el lugar de encuentro nocturno para disfrutar de un variado repertorio musical en el que nunca faltará una muestra del rico folclore internacional que conforma la cultura musical de Mauricio. Póngase cómodo en el bar, un espacioso salón cuyos muros ilustran páginas de la historia de la Isla Mauricio a través de una rica colección de grabados en blanco y negro. Un pianista o un trío de jazz harán las delicias de los amantes de la música.
Dominando una de las playas más bonitas de la isla, Belle Mare, el hotel propone numerosas actividades deportivas: esquí náutico, vela, buceo, canoa, kayak, tenis,…
Para completar este universo refinado, el hotel cuenta con un magnífico Spa de 600 m2: The Sanctuary. Mucho más que un simple centro de puesta en forma, este verdadero templo de la relajación propone una amplísima gama de masajes y programas inspirados en las prácticas asiáticas, curas para el rostro, el cuerpo y el cabello concebidos por la prestigiosa marca Carita.
Oficina en Europa: |
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